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RECETA: Cómo cocinar una ley.


Hoy toca receta. Vamos a cocinar una ley, aunque sería más apropiado utilizar la expresión “parir una ley”, porque la mayor parte de las leyes son paridas. Hay muchos tipos de leyes, pero podríamos clasificarlas en dos grupos: aquéllas que la administración hace por y para sí, es decir, para ampliar, extender y profundizar en su control sobre los ciudadanos, y todas las demás. Vamos a dar la receta de la primera, que es la más frecuente hoy en día.

Ingredientes:

3 artículos de derechos (opcional).

230 artículos de obligaciones (ingrediente básico).

120 artículos de prohibiciones.

20 artículos de infracciones

20 artículos de sanciones

50 artículos de inspecciones.

Para dotar de mayor saborcillo, podemos añadir 3 disposiciones adicionales de dotaciones económicas para la creación del Organismo Público de control correspondiente,  y otras 2 disposiciones para sazonar otros platos distintos, aunque no tengan nada que ver con la receta.

tiempo de preparación:

En los casos de extrema y urgente necesidad se puede utilizar la famosa olla express, también llamada Decreto-Ley, que permite cocinarla sin encomendarse a nadie. En caso de utilizar el método ordinario, se recomienda que no se den cuartos al pregonero a fin de que no aparezcan moscas coj…  y nos desluzcan el plato. Lo mejor es que no se entere nadie de que vamos a cocinarlo, salvo el personal de cocina. Es de aquellos platos que se suelen tener conservados, y que exigen poca elaboración. Cuanto menos tiempo de cocción mejor.

Forma de elaboración:

Se mezclan los ingredientes por el orden seleccionado:

  1. Se ponen los derechos, que adornan muy bien y no tienen ninguna sustancia que puedan deslucir el plato.
  2. Se añade el ingrediente básico: todas las obligaciones, una por una, con mimo. Han de ser capaces de dar al plato todas los matices posibles.
  3. Se ha de poner tanta cantidad de prohibiciones como de obligaciones, para que el plato quede equilibrado. Las prohibiciones son auténticos potenciadores de sabor, que permiten elevar a su máxima exponencia los matices que aportan las obligaciones.
  4. Las infracciones son concentradores de sabor. Vamos: como las pastillas Avecrem. Resumen todo el plato.
  5. Por último, no pueden faltar las sanciones económicas, que son las que darán al plato su sabor final, el regustillo que nos quedará después de haberlo ingerido.
  6. La salsa o acompañamiento vendrá dado por ese ingrediente especial que es la inspección. Hay quien la suele elaborar aparte y le da una mayor complejidad: dinero, funcionarios, nombramientos, cargos directivos, consejos de administración, etc…
Forma de presentarlo:
No se presenta. Cuanto menos se publicite su existencia, mejor.
Forma de degustarlo:
Con la nariz tapada, previa ingesta de ansiolíticos, y con la cartera llena.
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